sábado, 16 de enero de 2010

Vaya... hay tantas casualidades entre vosotras, ¿no?- dijo Jan B.

Quizás somos víctimas del primer transplante de cerebro (acontecido en 1983) y aún no nos lo han contado.

Cargué la Mamiya impacientemente y me cambié de abrigo. En algún momento perdí la tapadera del objetivo. Problema.
Después de saludar a mi antigua jefa en la galería y después de comer en mi antiguo restaurante favorito, fuimos a la tienda de revistas y tabacos que me gusta. Bueno, la tienda no es que me guste; es una tienda normal, pero me gusta la dependienta; una señora con gafas y pelo gris que siempre viste de negro. Le han entrado varias veces, a robarle sólo tabaco. Y bueno sí, me gusta porque traen prensa muy variada. Estuvimos un buen rato mirando las revistas, para al final acabar comprando la Zitty, qué original.

Entonces el concierto para seis generadores de señal basado en la partitura original de Ursula Bogner. Y así asistí por primera vez a un síndrome de Stendhal: las cabezas se agitaban curiosas... o bien se había caído una cerveza sobre una vitrina expositora o bien un cuerpo humano, pero el "cloc" no era del todo preciso. Jan (J.) seguía tocando con desconcierto mientras abrían las puertas para dejar que entrara el aire y G. corría descosida a por una botella de agua con gas que enchufarle a la señora del vaído.

Otro encuentro casual con la extensión de mi cerebro, en Oranienstr. esquina con Adalberstr.
"¿Sin mierda, vamos a comer pizza ahí?"
Miramos las revistas, esta vez turcas, y en turco. Así que miramos las fotos de las revistas en turco. Una horrorosa obsesión por la comida sana y por perder peso. Entonces un número con Tocotronic. Ella se adelanta y recorta con los dedos la cara de Kirk von Lowtzow para su monedero.
"Tú puedes coger a Jan (M.)".
Entonces recorto otro Kirk de otra página. Lo llevaré a casa y lo pondré en un marco dorado que tengo por ahí.

Bus ist geil. Geil. Un viaje en la planta de arriba y un bar triste.
Dormir también es geil.

Y otra vez nieve... nieve limpia sobre la nieve sucia que también se volverá marrón y granizada.



Stalker, Andrei Tarkovsky 1979.