
Théodore Roussel, Jeune fille lisant
Los días tranquilos, haciendo un poco de todo y de nada; desayunar, limpiar las cenizas que ha ido dejando por ahí, recoger vasos de debajo de la cama, de la mesita de noche, tirar las flores mustias, desayunar de nuevo y por todo lo alto, leer en la cocina tras la desocupación suiza, mirar las películas del programa una y otra vez. ¡El sol, el sol...!.